Sonetos(22-23):Yonqui/Bulimia

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YONQUI
Adicto como el yonqui en euforia de anhelo
te chutas tu ración: opulencia, dislate,
patrañas de rufián versando un disparate,
sedujiste a un escote de rimas con anzuelo.
Ignoras la cautela, tu ardor es el señuelo
del decir a la estancia en sórdido combate,
ni el glauco de mi iris te sirve de rescate.
Me importunan tus ripios si se tornan libelo.
A pesar del insulto, te llaman mis caderas,
impúdicas colinas, cubil de mi pasión,
mas tú sólo persigues tu ímpetu tirano.
Las carnes se me hienden, desmoronan barreras
para ser el remedo - dama de tu adicción -
de insustancial antojo, maniquí de escribano.
BULIMIA
“Entraste en mis entrañas, fuiste preso
de codicia, clausura de mis poros.
No puedes iniciar el retroceso,
te acopié, bendición de mis tesoros.”
Fagocito de ansia, impulso avieso;
carnívora voraz, los deterioros
del espíritu sufren el exceso
de ardor en el jardín de sicomoros.
Nutre el delirio de sierpe indigesta;
su bulimia al amante desentraña.
Tránsito de avidez tras el convite.
Zafose de la autopsia; se recuesta,
el reptil elucubra su artimaña.
Su propio duelo ofrece en el envite.
Sicomoro: planta de la familia de las moráceas,
higuera propia de Egipto,
con hojas parecidas a las del moral;
fruto pequeño, blanco amarillento,
y madera incorruptible,
usada por los egipcios
para las cajas
donde encerraban las momias

