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METÁFORAS => BLOG del FORO METÁFORAS => Mensaje iniciado por: María Teresa Inés Aláez García en Agosto 03, 2018, 12:56:30 am



Título: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Agosto 03, 2018, 12:56:30 am
Candela Martí

Y SIGO AQUÍ 


Me dañan tus silencios, uncidos a mis manos,
penitencias oscuras rasgándome la piel,
al besar, insistentes, mis supinas nostalgias
y vestirme de negro, sin futuro ni luz.

Rememoro tus labios, en húmedas caricias,
en las tardes menguadas de mis meses de invierno .
Y sigo, aquí, en mi mundo, soñando que me sueñas,
percibiendo  la vida como trova fugaz.

Si en la noche pudiera eludir los pesares,
tiñendo de alborozo mi penúltima etapa,
cincelaría el aire de jazmines y rosas,
con la ilusión sujeta a tu casual retorno.
Mas sigo, aquí, callada, ceniza de tu lumbre,
confiando que, pronto, me regrese tu voz.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Agosto 03, 2018, 01:04:52 am
   
HOY

Hoy recaudo el afán,
la caricia innegable,
el beso posesivo
y la intención por sacudir
la apacible metamorfosis.

Hoy descubro la calma coherente,
y al amanecer, la sonrisa
permuta
una paz melodiosa.

(Freya)
18 de Abril, 2012


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Agosto 03, 2018, 01:05:56 am
   
Miedo

Intento levantar
las piezas de mi máscara,
inmóvil
efigie
de sal que me enmudece.
Apenas
mis dedos
las tocan, son ceniza,
jirones inasibles
de polvo.
No quiero
salir.
El mundo, donde impera
la moral de los seres
de barro,
aún no es seguro.


Orlando


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Agosto 03, 2018, 01:07:07 am
Lady Ágata
   
Crisálida de amargura

Hablando de soledades,
de mentiras y silencios:
cicuta de las palabras,
trueque en rencor del deseo.

Aguijones aborribles
desbaratan mi cerebro,
emponzoñan las ideas,
envilecen los afectos.

Aquél que a base de engaños
te aniquila por completo,
ese indigno mentiroso,
nunca será hombre bueno.

Rota, sin voz y marchita
muy lentamente fenezco,
crisálida de amargura
del que causó mi lamento.

Su egocentrismo disculpo.
En fútil busca de sexo,
ignora que las mujeres
son más que un gentil objeto
para obsequiarse un alivio
como simple vertedero.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Agosto 03, 2018, 01:07:56 am
El Aliento de las Hadas

Abstraída en ignotas dimensiones   
rozo el místico efluvio de las hadas,   
suave céfiro, estela de ilusiones,     
oscilando en la luz de sus miradas.
En tenue crepitar, sus corazones 
entonan, hechiceros, mil baladas;       
disfrute de armonía, prez al viento,         
un tañido en la flor del sentimiento.


Rosa (2/9/2011)


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Agosto 03, 2018, 01:09:22 am
http://www.metaforas.com.es/diana-gioia/versos-blancos/15-16culmendecadas/

(15-16)Culmen/Décadas
© 2015 A.Emma Sopeña Balordi

Esplendor ISBN: 978-15-0888-438-5



 

CULMEN
Date prisa, me entibio
y los besos remotos se diluyen
en lágrimas huidizas.
Apresúrate y trae
el culmen insaciable,
tu Esplendor en la Hierba.
 



 

DÉCADAS
 

Ven. Acaricia mis sentidos. Víbrame.
No dejes ni un milímetro de tregua.
Sólo tu voz no nutre la demora,
ni tu imagen estática el vacío.
Si conjugas tu piel con mi pulsión,
si tus ojos respiran con los míos,
colmaremos las décadas errantes.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:18:10 pm
   
SONETOS AGITANADOS (II) A Carende

Gitana desgraciá, ¡mardita andoba!
Despierta, soy zaché en la oroscaña
de tu drupó rechipotí, tacaña.
¡Anima con bellopios nuestra alcoba!

-¡Mi bien, tira pracó a la joroba
de achares y pelusas! Si te apaña,
será eternamente tu compaña
mi rují, padrenuestro de tu loba.

Rocío, ya tendida en la frailera,
redime sus angustias bajo el peso
de Nico,  pesadumbre de cordura.

Dejaron los calés la coctelera
vacía de pimienta, sólo un beso
enviudando la fértil hermosura.

augustus

GLOSARIO
Bellopio, meneo
brijilí, corazón
drupó, cuerpo
pracó, polvo
Rechipotí, desnudo
rují, rosa
oroscaña, vereda
zaché, feliz.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:19:25 pm
Albadiosa

Frenesí en la rutina


Nada nuevo. Total contemplación
de tu figura azul y tus contornos,
en donde se deleitan y amanecen
los sueños sumergidos en tu torso.

A su usanza el paisaje se camufla
en la sombra celeste de tus ojos,
en tu piel de breñal adormecido
y en mi maravillado amor estólido.

Siempre así. Las palabras se hipnotizan,
se embelesan y emboban en tus opios
con una mansedumbre acorazada
en estambres y pétalos de lotos.

Es increíble. Tanto frenesí
entre dos corazones tan monótonos.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:20:18 pm
COLAPSO

Marcha el mundo veloz, a la deriva,
perdiendo la costumbre del abrazo,
al borde del colapso,
con el peso común de la desdicha.
La palabra perdida
en oscuros abismos de retrasos.
Seres inanimados,
mirándose en espejos de mentira.

Peregrinos confusos,
dibujantes de flor sin colorido,
hacedores de mugre y lodazal.
Jinetes sin futuro
galopando en maldades, sin respiro,
y manchan inocencias al azar.

María Bote
15 – 11 - 2014


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:21:08 pm
Un Junio Diferente

Tempranito en la mañana
cuando me asomo al espejo
es diferente el reflejo
de mi faz de porcelana.

Se escaparon los rubores,
el tiempo labró sus cauces.
La frescura de los sauces
niega su magia y fulgores.

Se desprenden, con apuro,
las hojas del calendario,
hacia el vergel  milenario
pongo proa, me aventuro.

En mi cara dos estrellas
con el brillo de la luna
no olvidarán la fortuna
de las vías  con mis huellas.

Y en un junio diferente
emprendo  angosto camino,
enfrentaré mi destino
cubierta por luna argente.

Gisela Cueto Lacomba
25 de Junio del 2011


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:22:18 pm

Wella
   
Brindis

Un brindis por el hombre que se marcha,
desea la aventura, el devaneo.
¡Salud!  ante la copa, ron y escarcha;
lloré en imperceptible pestañeo.

"Ya no duele" -mentí, dulce mentira-,
añoro su pasión, su afán impío.
Sabio, el tiempo transforma en paz la ira;
mi inesperada angustia, en desafío.

"Cerrar puertas" -valioso aquel consejo-,
lo asumo, reincidir no viene al caso.
Él adorna de embustes su cortejo,
en síndrome de burla y de fracaso.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:23:22 pm
EN LA ARENA (Triolet)

Despertó, bravío, el viento,
a mi dermis besa, ardiente,
y un susurro lame, cruento.
Despertó, bravío, el viento,
se desvela el ojo atento
al leer tu carta hiriente.
Despertó, bravío, el viento,
a mi dermis besa, ardiente.

mariaValente


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:24:23 pm

Irene

RECUERDOS DE UNA BRIZNA


Me inundaba tu aroma
de princesa cautiva
en aires de un ensueño.


Me inundaba tu ritmo
en agros de laúd
como lapsus de amor.


Me inundaba tu aura,
el querer triste y vil
de tu débil volumen.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:25:31 pm

Adiós con arcángeles y demonios

                                               a Ricard Monforte, maestro.

Son tejidos dolientes las horas del afecto,
inmortales esencias, pesadumbres del alma,
clamores del espíritu manando su dialecto
improntas de infinito, agobios de la calma.

Quisiera ver ahíta la urna del instante,
el caz de sus principios, matices de su ciencia,
las luces del vocablo, el verso desbordante,
como cofre de honra a su invicta indulgencia.

Devuélvenos, Cibeles, los parnasos perdidos,
los bosques, las llanuras, colinas del saber,
en soplos del crepúsculo, los errantes sonidos,
el eco de los pájaros rapsodas del ayer.

Reclamemos de Apolo olímpicas visiones,
las coplas animadas, la perenne canción;
arránquenos —no fluyan sufridas emociones—
el cuchillo sepulto del frágil corazón.

Cuán piadosas las musas emergen desoladas,
inextinguibles voces del sórdido jardín,
los lirios de las cúspides, sus trémulas espadas,
aromas constelados de un nocturno jazmín.

Retornen del destierro los debates profundos,
serenas empatías, horas de plenitud,
arcángeles gimientes y demonios jocundos,
unidos al adiós cantando gratitud.

Calendo


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:28:32 pm
ojaldeb

¡Vaya nochecita!


“Vaya nochecita, ¿qué hora será? a ver…  las cuatro, ¡joder! me acosté a las doce… dos, tres, cuatro, cinco... cinco horas dando vueltas, mi cabeza, qué dolor, una aspirina, y ésta, mírala, osa, vaya forma de roncar, cásate para esto, qué le importo yo a esta osa, a nadie le importo, a nadie... la cabeza me va a reventar, qué oscuro, se debe de haber ido la luz de la calle, no se ve nada, y este miedo, ¿me estará rondando alguna depresión de ésas?, será mejor que me levante un rato, ¡hostia!, el terrazo, qué frío, ¿y las zapatillas?, la luz, ¿y si se despierta... la osa?, cualquiera da la luz, luego se pone como una fiera, menudo despertar tiene la señora, vaya genio, ¿y las zapatillas?, debajo de la cama… sí, aquí están, el aire, cómo silba, del norte, cuando silba viene del norte, ¡qué frío!, anda que el que tenga que dormir en la calle… qué frío… y qué miedo, pobre gente, ¡hala!, aquí te quedas, la cama para ti sola, ronca hasta... ¡la puerta!, ¡mierda!, por poco me la trago, ¡puta osa! mira que le tengo dicho que no la cierre y nada, ella como si nada, ni puto caso… broncas, sólo sabe darme broncas, menudo genio, qué oscuro, cada día veo menos, complicaciones, todo son complicaciones, y ahora sin trabajo, ¿dónde voy yo con cincuenta y cinco años, Don Raúl, dónde?, y encima descangayado, desde que tuve el accidente, descangayado, y él: ustedes los obreros no se hacen cargo, la empresa va mal, muy mal, no hay dinero para pagar tanta nómina, ¿no hay dinero?, ¡cabrones!, ¿y yo?, después de cuarenta años…, ¿no hay dinero?, ¿ahora, adónde voy?, ¿adónde?, la empresa va mal… ¡hijos de…!, a ellos qué coño les importa, ¿que me he dejado la salud allí para ellos?… eso no importa, ellos buenos chalets, buenos coches, ¡joder!, buenas mujeres … ahora no hay aspirinas, ¿y esto…?, frenad… qué más da, con que calme el dolor... agua, hala, para adentro, ¿y ahora qué?, la cama, no tengo sueño, ni pizca… el ordenador, el cuento empezado, la cabeza, a ver si me ocurre algo o me revienta la cabeza, ¡mierda!, otra vez el botón, todo está mal, ¡mal!, hasta el ordenador está mal, ni arranca, ¡joder!, puto ordenador, ¡arranca! arran… a ver… botón de mierda… ¡sí, sí, ya SE enciende!, menos mal, a esos se les pone en los cojones y te dejan en la calle, si hubieran aguantado unos añitos más, cinco más, hasta los sesenta o así, luego el paro y la jubilación y…  nadie da trabajo a un viejo, un viejo descangayado… ¿dónde está el cuento…?, estaba por aquí… ¡aquí!, me parece que es éste, abrir, ¡sí, es éste! me había quedado…”


    La ambulancia se va con la pareja. Él lleva puesta la máscara de oxigeno y una botella de suero en la vena; tiene los ojos cerrados y el pecho apenas se le mueve ya. Ella, que va sentada al lado de la camilla, se asusta; mira al enfermero: -¡Ya casi no respira, mi marido se muere, se muere.


      “Se muere, se muere, ¡muerte!, sólo se me ocurre escribir sobre la muerte, de gente que muere, pero… si es que no hay otra, es la realidad, la realidad es muerte, muerte por todos los lados, en los periódicos, en la televisión, mierda y muerte… joder cómo estoy, en mínimos, más hundido que... hecho un asco, un asco, ¿qué es esto? lo del huevo y la gallina, ¿estoy así porque escribo sobre la muerte o escribo sobre la muerte porque estoy así, el que escribe es víctima de lo que escribe, ¿quién lo dijo?, ¿dónde lo leí?, eso o más o menos eso, el marido se muere y… ¡y qué!, ¿qué pasa?, uno se muere y ya está, ¡ya está!, para vivir así… si no fuera porque morir duele, tiene que doler, qué bien el que muere en un quirófano, sedado, inconsciente, sin darse cuenta de nada, sin dolor, sin dolor yo firmaba ahora mismo, ahora mismo, ¡joder!, ¿y una pistola?, un tiro, ¡pum!, te apoyas bien la bocacha en la sien y hala, ¡pum!, uno dos y tres y ¡pum!, todo seguido, unodosytres, sin parar, acaba uno de sufrir, a la mierda la realidad, la vida, ¡pum! todo…pero a ver dónde consigue uno una pistola, ¡joder!, ¿y si no te matas?, y si la bala… o la pistola… yo que sé, ¡que falle algo!, si no te matas y te quedas tonto o como un vegetal, ¡joder!, con la suerte que tengo… quita, quita, lo mismo me quedo tonto o más tonto, tonto perdío, tonto a secas ya lo estoy, pero… para qué pensar, porque a ver,  ¿dónde consigo yo una pistola?, ¡qué va!, imposible, cualquiera va por ahí buscando una pistola, qué miedo, en menudos ambientes me tendría que meter, además, menudo susto para la osa cuando me encontrara ahí, las paredes llenas de… ¿qué pasa con la ambulancia?”


    Un bache revienta una de las ruedas de la ambulancia, derrapa, se va contra un camión que venía en dirección contraria y... 
       

     “¡Hala!, la mujer, el marido, los enfermeros, el conductor, unos cuantos que pasaban por allí, ¡todos!, muertos, finito, kaput, el cuento terminado, ¡ay!, mi espalda, cómo me duele la espalda, me queda lo peor, lo peor, puta vida, mis huesos, a ver cuándo llega el veranito, sudas, te acuestas empelotas y con las ventanas abiertas y ya está, y la osa… también medio empelotas, ¡quita!, ¡guarro!, mírale, igualito que las bestias, a mí no te arrimes, guarro, siempre estás pensando en lo mismo, ¡la vieja!, que pienso en lo mismo dice, cómo que en lo mismo, vieja, pienso en lo único, ¡lo único! ¿hay algo mejor que la jodienda?, antes, algunas veces se animaba y… pocas veces, pocas, pero… ¿cuánto tiempo hará que…?, ¡ahuuuuu!, ni se sabe, aunque… para qué nos vamos a engañar, tampoco está uno ya para excesos, pero de vez en cuando… un polvo de vez en cuando, sí me gustaría, sí, ¿y si le comprara uno de esos picardías rojos y se lo regalara?, cariño, toma un regalito, esta noche… ¡no! ¡quita! menudo genio tiene, ésta es capaz de coger un cuchillo de la cocina y castrarme, menudo genio, hace frío, a ver si ahora me constipo… lo que me faltaba, la mantita de cuadros, ¿dónde…?, ahí está, la mantita, pica un poco pero abriga, el cuento”


      La esposa está sentada al lado de la camilla, y lleva puesta por encima una mantita de cuadros blancos y negros.


      “¡No!, mejor un poco de sexo, ¡sexo!, mejor sexo que muerte, anda que si tuviera que escribir en un papel iba listo, aquí es fácil, borrar y escribir, eliminar y escribir, eliminar y…”


     La esposa, que está sentada al lado de la camilla, lleva puesta por encima una mantita de cuadros blancos y grises, debajo se le ve un picardías negro, de seda, con encajes; el mismo que él no dejó que se quitara ella, antes, cuando los dos hacían el amor. ¡Déjatelo puesto, cari, me excita mucho! Y ella no se lo quitó. Hacía media hora que al marido le dio el ahogo y perdió el conocimiento... Le pilló afanándose, encima de ella, que como pudo se lo sacó y lo echó a un lado de la cama. Intentó reanimarle con palmaditas en la cara, ¡Cari, cari!, ¿qué te pasa?, ¡ay, Dios! Al ver que no respondía, la mujer se tiró de la cama y pidió una ambulancia por teléfono, mientras llegaba siguió intentando la reanimación. ¡Cari, cari, vuelve, ay, por favor! La ambulancia no tardó en llegar. Y si uno de los enfermeros no mira a la mujer como si se la fuera a comer, ella no se habría dado cuenta de que estaba medio desnuda. Con las prisas sólo le dio tiempo a ponerse lo primero que encontró: una mantita de lana, con cuadros blancos y negros; la que ahora llevaba encima de sus hombros desnudos...

        — ¡Ahhhhh!, qué sueño,  ¿eh…?, ¿qué haces levantada?

         — A por una aspirina.

         — ¿Una aspirina?

         — La ciática.

         — ¿La ciática?, pues bien que roncabas hace un rato.

         — Ha sido de repente, me ha empezado a bajar un dolorcillo por       aquí, por la pierna abajo.

         —Es el tiempo, el frío, el aire.

         — ¿Y tú, que haces?

         — Aquí, terminando una tontería.

         —Ya, ya; llevo un ratito, y he leído algo por encima de tu hombro.

         — ¿Y…?

         —Está bien; venga, vente a la cama, hace frío y vas a enfermar.
 
         —Ahora, ahora; vete tú, ¡eh!, ¿qué haces?

         — Ven a la cama, tonto, ¿quieres?

         — ¡Vaya!, ¿y esto?

         — ¿Quieres?

         — ¿Y tu ciática?

         — Eso ya se me pasará con la aspirina.

         — ¿Te apetece hacerlo?

         — ¿Y a ti?

         —Es que ahora…la verdad, tengo sueño y…

         —A mí tampoco.

         —Entonces lo dejamos para mañana.

         —Como quieras, así me...

         — ¿Qué has dicho?

         —No, nada, nada; que sí, que mejor lo dejamos para mañana.

         —Vale, voy a terminar esto.

         — ¿Te espero?

         —No, tú vete a la cama, hace frío, enseguida voy yo.

         —Y tápate que vas a coger frío, ¡Ay!, me voy, no tardes.

 
         “Pobre, ella también tiene sus achaques, muchos. ¡En fin! a ver cómo termino esto”

 
         Cuando la ambulancia va llegando al hospital, el joven, poco a poco, abre los ojos. Quiere mover la mano y hace un gesto de dolor, sigue, con la vista, el tubo del suero hasta la botella. Mira a su esposa.

         —Cari, menos mal, ¿qué tal te encuentras?

         —Bien, ya estoy mucho mejor, no te preocupes —dice él con un chorrillo de voz, y sonríe algo.

         Ella también sonríe, y le coge la mano, y se la besa, y ya casi se ríe, y le vuelve a besar la mano, una y otra vez.  Él sigue mirándola. Aunque intenta sonreír, su mirada es como la de los conejos que venden en las carnicerías. Los ojos de la mujer son tan verdes como un prado, el prado más verde;  brillan, pero de alegres. ¡Se va a recuperar, se va a recuperar! 

       
          “Listo, a guardar, cerrar, apagar y... a la camita”.


         — ¿Vienes?, qué hombre éste!, ¿vienes o no?

         —¡Enseguida voy, mujer, acabo de apagar el ordenador!

         —Venga, ven y abrázame; por lo menos, ya que no quieres…

         — ¿Que no?, aquí estoy.

         — ¡Huy!, qué fríos tienes los pies.



Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:29:52 pm
LOS NIÑOS DEL COLOR DEL ARCO IRIS

Una mañana, en el patio de un colegio,  los niños jugaban  y tomaban su almuerzo. Era la hora del recreo.
Poco a poco, el sol iba escondiéndose entre las nubes y parecía que iba a llover. Así fue,  comenzó a llover muy fuerte. Todos los  pequeños corrían a refugiarse,  aunque algunos preferían seguir bajo la lluvia pero, claro, sus profesores no les dejaron,  y llamaron a dos de estos traviesillos, Mun y Tania.
-Venid, corred,  vamos, vamos,  que os mojáis.
Los  niños entraron refunfuñando.
Ya estaban todos dentro del colegio y miraban a través de las ventanas cómo seguía lloviendo.
Las nubes comenzaron a alejarse. En el cielo se formaba una gran puerta blanca con un hermoso arco multicolor, un arco iris.

-   Ayaaaaaaaaaaaay, Ayaaaaaaaaaaay, qué bonito.   
-   Cuántos colorines.
-   Qué puerta tan gigante, exclamaban los pequeños,  emocionados.
Contemplaban el arco iris y su gran puerta. Pidieron a los profesores que les dejaran ir  a la calle  para  poder jugar debajo de él. Los profesores pensaron que era una experiencia bonita y les permitieron marchar.
Estaban ya dentro del arco iris  y de sus  maravillosas tonalidades, cuando,   de pronto,  estos colores fueron desprendiéndose y pintando a los niños.
¡¡¡Uf, uf, madre mía!!!   A algunos niños se les puso la piel roja, naranja, amarilla, verde, azul, añil, violeta; de todos y cada uno de los colores  que habían formado el arco iris.
No sabían si reír o llorar, ni tampoco si era bueno o malo,  pero al ver que no les  dolía y seguían siendo los mismos se marcharon a sus casas contentos.
Entre los pequeños que no  fueron pintados estaban Mun y Tania.  Estos no querían acercarse a los amiguitos de color, ni jugar con ellos y estaban muy enfadados.
Al día siguiente,  todos los niños  llegaban al colegio como si nada  hubiera cambiado en su piel, pues a ellos no les importaba tenerla de un color u otro. Se sentían igual de bien que siempre.
¡Ah!, Mun y Tania no estaban felices,   ni  deseaban que ya fueran sus amigos.
Cuando llegó la hora del recreo, salieron los escolares  a jugar, juntos, como siempre unos con otros,   menos Mun y Tania que lo hacían sólo con los niños de piel blanca.
Poco después, Mun se subió al tobogán y, al ir a bajar por él, se cayó de cabeza.  Se le hicieron dos chichones en la frente, parecían dos cuernos. Anda, anda, y se estaba poniendo de color rojo como si fuera un demonio de Tasmania.
Ummmmmm, ummmmm, Mun, estaba muy asustado;   aunque todos los niños lo acariciaban e intentaban curarlo sin importarle su aspecto.
Cuando llegó a su casa, sus papás le dijeron que descansara,  que pronto se curaría.
Mun  no quería ser rojo y estuvo toda la noche despierto y entristecido. Y eso que todo el mundo lo quería aunque su piel, ahora,  tuviera otro tono y su cara fuese fea.
Casi consiguió dormirse, cuando  se le apareció un hada  blanca y radiante que vino para hablar con él.
-Mun, Mun, ¿cómo estás, pequeño?
-Estoy triste porque ya no soy guapo  ni blanco  –dijo  Mun.
-No todas las personas del mundo  pueden tener una cara bonita y un mismo color de piel pero eso no impide que vivan felices. Además,  todo el mundo los quiere  – comentó la hadita.
-Yo estoy aquí para explicarte que todas las personas de este mundo  somos iguales, tenemos los mismos sentimientos y necesitamos el cariño de los demás, y que por ello tú debes portarte bien con quien te rodee  sin tener en cuenta ni la belleza  ni el color que tengan. También, he venido por si deseas recuperar tu aspecto, el  de antes - añadió  la buena hada.
Mun quedó impresionado por la visita y por sus palabras, pero más tranquilo, así que pronto se dormiría.
Al despertar por la mañana recordaba  la  explicación que el hada  le había dado,  y se propuso  al llegar al colegio ser el mismo de siempre con todos sus compañeros.
Al terminar la clase,  se fue hacia  su casa  con varios niños de color y con Tania, iban hablando  y riendo a la vez que su cuerpo  estaba cambiando. Él no se daba cuenta porque  no se veía en el espejo, ni tampoco  le hacía sentirse diferente.
Iba a entrar a su casa,  cuando en la puerta le esperaba el hada   y ésta le saludó y le preguntó  de nuevo  cómo se encontraba. Él pensaba que aún era rojo y con cuernos pero le dijo que estaba  muy bien.
-Me alegro, me alegro mucho. ¿Ves cómo nada cambia dentro de las personas por tener una apariencia u otra? –dijo el hada.
-Si, sí, es verdad  -respondió alegremente.
El hada  fue alejándose  hasta desaparecer y Mun  recuperó su color y su cara  volvió a ser bonita.  Había aprendido la mejor lección de su vida, la de que todos los seres humanos somos iguales.
Fue un niño estupendo y de mayor una persona maravillosa  y buena.
Carende
15/09/2010


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:31:02 pm
Soneto de la rosa
 
  Bonita rosa que brotase ardiente
  nacida ya del sol enamorada,
  sin pensar que en locura embelesada
  se prendó el viento en ella complaciente.
 
  Su cáliz lujurioso mira a oriente
  ofreciendo rocío de alborada,
  el viento roba aromas de pasada,
  el astro rey la mira indiferente.
 
  Cada mañana ofrece su ternura
  como una ofrenda al dios del firmamento,
  Febo ignorante pasa de esta oferta,
 
  él no se fija nunca en su hermosura.
  A veces nos ocurre igual que al viento,
  nos deslumbra la luz que brilla incierta
                                               
                                                        Nardy

                                                         31-05-05


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:32:11 pm
El perfume de las flores.
 
Al perfume de las flores
le cantan los trovadores.
 
Tú viertes mil perlas rojas
a mi cáliz que deshojas,
yo te bebo sin congojas.
 
Armonizan los amores.
 
Rejuveneces mis cielos,
se alejan los desconsuelos
cuando me cubren tus velos.
 
Se deshacen mis temores.
 
Enredado en la ternura
de mis senos, alba pura,
entrégate sin mesura.
 
Y relucen los candores.
 
Al perfume de las flores
le cantan los trovadores,
armonizan los amores,
se deshacen mis temores
y relucen los candores.
MªAntonia


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:32:57 pm
BARDO TRISTEMENTE ENAMORADO


El Céfiro, sutil, en la intempesta,
tras bambalinas, entonaba un flébil
yaraví dimanante del coleto
calamitoso de una estrella azul.

El cántico sublime de la noche
descendió por montañas sollozantes,
pasando por llanuras y por ríos,
perdiéndose entre el ponto y mi sentir.

Las horas parecieron hechizadas
por el cantus solemne de la brisa.
Uniéronse a mi lloro los cocuyos.

Cubriome con su luz la blanca luna,
sabedora del rumbo de mi cáliz,
brindaba linimento a mi dolor.


Raúl Valdez

05/17/2012


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:36:38 pm
PADRE EN APUROS

Cuatro gorilones ribeteaban la puerta. ¿A qué tanta seguridad si sólo es una discoteca de serpientes emplumadas?, me preguntaba.

Jamás había pisado un sitio así. No por nada, sino porque no. Casi huí ante la visión del jugador de baloncesto metido a travesti; hay que tener huevos (¡!) para calzarse unos tacones de “chúpame la punta” de, al menos, 20 centímetros y ceñirse un vestido de lagarterana y una peluca con vuelo, amén de las capas de Titanlux.

Por lo demás, a primera penumbra, era un lugar normal, sólo que los hombres estaban con otros hombres, plumeando, y las mujeres con otras mujeres, bolleando, a excepción de una pareja que, imagino, era de adúlteros heterosexuales escondiéndose de entornos más comedidos en un lugar al que nadie iría a buscarles.

¿Por qué entré? Pasó lo propio, yo vivía feliz en mi mundo; un mundo en el que los hombres se ponían arriba, las mujeres abajo, la familia es una institución respetable de padre, madre, hijos, mascota y televisor; cada cual con sus roles aprendidos, sin posibilidad de equivocarse… y tal, todo en orden, hasta que un día mi dulce niña de 14 años me dijo: “Papito, soy como Safo”, “¿poetisa?”, “no, ¡lesbiana!”. ***

En rigor fue una declaración menos culta, sólo tenía 14 años  y será de ciencias, pero intento imprimirle una sonrisa a mis memorias. Pensad que ella se quedó tan a gusto después de la típica escenita de “no te preocupes, hija mía, te queremos igual”, lágrimas, besos, lágrimas… pero yo casi me caigo redondo al suelo, no sabía dónde meterme. Del pobrecito e intolerante padre nadie se apiada. Nadie.

Consulté amigos, foros, programas radiofónicos de alta madrugada, todos me decían lo mismo: has de abrir la mente, eres de otra época, fórmate, sal más a la calle, no temas comentar el tema con tu hija, la homosexualidad está en la naturaleza... ¡Puaf!

Me informé tanto que me saturé. Incluso llegué a violar su derecho a la intimidad, revisando sus conversaciones guardadas. Ojalá no las hubiera leído, tuve que ver cómo le comentaba amenamente a una amiga que “a Julia nunca se lo podré decir, temo que me rechace, es intolerante y, además, sería capaz de entrarme con preguntas morbosas sobre cómo me lo monto con mi chica, pero con Maite es distinto, porque aunque también pide detalles íntimos los pide por curiosa, de buen rollito, sin malicia, son cosas que se notan”.

Y así acabé metido en ese antro a esas horas. Mientras caminaba hacia allá sentía que todo el barrio me miraba de reojo, como si estuviera a punto de cambiarme de acera sólo con entrar ahí. Los que más pasaron de mí fueron los homos, más entretenidos en provocarse unos a otros que en criticar a ese marciano cincuentón.

Quiero destacar que las puertas de los baños estaban pintadas con los colores del arco iris… Sin comentarios.

Apenas entré, volví a salir. Asumí que hay cosas a las que uno no podrá acostumbrarse y ni siquiera podrá entenderlas, que no es bueno para los padres saberlo todo y que, más allá de categorías y barreras generacionales, soy su padre y la quiero.



Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:37:08 pm
Erial
   
Sensaciones


Te busco, no  puedes hablar.
Entiendo tu alegato indeformable,         
las horas  se escapan de tus manos;         
las mías difunden tu silueta         
-la que asciende por ciudades y arroyos-       
y desconocen de ti lo inédito,         
la curva  de tu ceja cuando te ofreces     
por completo y confías tu forma
a otro desconocido.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:38:17 pm
LILIANA VALIDO


Sedienta  de sosiego

Sedienta de sosiego,
lo busco en el abismo
de las dudas. Sus velos

habitan mi memoria.
Los fantasmas regresan
del pasado y convocan

horizontes opuestos.
Anidan torbellinos
en la mente del tiempo.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:39:22 pm

Dage

BIOGRAFÍA FALAZ DE MARIO SAN EMETERIO


Ahora que la memoria de Mario San Emeterio empieza a enfriarse, los políticos cosmopolitas y los aburguesados incultos pretenden que vio la luz en el Paseo de Pereda, en un bello edificio con vistas a la bahía. Yo sé que no fue así. Mario debió de nacer en un Cahecho o en una Soba, alejado de la costa y de sus laxos placeres. No encontró el colegio, sino la dura piedra bajo el arado y el aburrido estío cuidando de los bóvidos en algún puerto de montaña. Se ha dicho que su primer beso fue con doña Beatriz Pereda de Velasco, pero no es cierto; mucho antes de conocerla ya se perdía prados arriba de la mano de cualquier muchacha con pantalones. La muerte de Franco le cogió con veinte años, bajando al pueblo para comprar caramelos. No le afectó, ya que en su casa no tenían televisión, y se mofaba de las historias contadas por su madre acerca de unos hombres que se echaban a los montes en espera de tiempos mejores.
   No se sabe con seguridad cuándo escribió su primer poema, puede que a los doce o a los catorce. Aquél que le dio la fama, plagado de errores acentuales e incoherencias sintácticas, fue parcialmente publicado el 28 de julio de 1973 en una esquina del Alerta. Por razones desconocidas, dejó la pluma nada más se conoció su nombre.
   Poco más puedo referir que no se haya contado. La Gran Enciclopedia de Cantabria le dedica una página entera alabando sus versos y destacando los más escabrosos detalles de su vida. Sólo una cosa se le escapa. El día en que lo mataron –yo, que estaba a unos pasos, lo vi todo- no exclamó: «¡Te despido con honores, Cantabria!». Sus palabras, más mundanas y menos dignas de figurar en una obra científica, fueron éstas: «¡Ay, amigo,  los cabrones me aguardan!»


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:46:24 pm

Mac de la Torre

El no Poeta

Pertinaz e infame hado
yo resisto tu señuelo,
¡arruina ya  mi desvelo!
Ojos en surco tostado.

Sintiéndome ruin bagazo
confina mi juicio al diestro,
si no conozco maestro,
de sabias letras ni trazo.

Como navío varado
soles conté con recelo,
cogí la pluma del suelo
en tregua con el tarado.

Arrogante, afloja el mazo,
raspa mi rostro siniestro,
tan rico convite vuestro
naciente de un novel lazo.

El guardián sutil y osado
me mostró radiante al cielo,
mira al frente con anhelo,
concluirás  roto y cansado.

Frunció la tinta un abrazo
esclava de lo que muestro,
terminé con mi secuestro;
oda libre en mi regazo.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 06:48:10 pm
altabix

   
Angela

Ella se acercó a él, puso su mano derecha sobre la mejilla de Víctor,  le miraba feliz.
-Sin tus labios, regaliz tontorrón- dijo-no habría disfrutado este mal día-.
Ella amaba a otro, pero deseaba los brazos de Víctor.
Al atardecer, toda la esmerada educación que Angela había recibido, quedaba aletargada por los impulsos de su deseo. Todos los miércoles, buscaba cualquier excusa para salir unos minutos antes del trabajo. Sus compañeros intuían el objeto de sus escapadas, apenas algún comentario irónico al día siguiente.
-Deja de mirarme- le dijo ella -nunca me mires después;  te lo he dicho tantas veces ya...-
-...Que debería recordarlo, lo sé- le contestó él.
Le miraba conteniendo un golpe de ira, que hubiera estropeado quizá su furtiva relación.
-Así es- le recordó.
-Los dos sabemos- dijo él -lo que hacemos aquí, vienes y tomas lo que precisas y te quieres ir... como si nada hubieras hecho; no curo la mala consciencia-.
El silencio de Ángela, mientras acababa de peinarse, indiferente ante el espejo, que le mostraba su rostro en aquel cuarto de baño; un rostro satisfecho a la vez que molesto.
-No quiero discutir contigo- fue lo único que respondió,  conectó su teléfono móvil y lo introdujo en su bolso; salió a la calle sola, despacio.
Las ciudades,  son laboratorios en donde los demonios experimentan,  las calles ríos de caras que no deseas mirar.
Y él la abrazaba como ningún otro podría hacerlo; ella le deseaba y no quería perderle, no podría explicar sin embargo, la desazón  que le provocaba, entregarse así,  a la naturaleza más animal de sí misma.
Volvía a casa; como todos los miércoles, algo más tarde de lo habitual con su sonrisa y su personalidad adusta y centrada.
-¡Ricardo!- llamó nada más entrar.
-Estoy en la cocina- la voz de Ricardo guió sus pasos y fue hasta la cocina; le abrazó.
-Te quiero- le dijo.
Él se sintió feliz y amado, la abrazó y le dijo cuanto le amaba él también.
Ella le miraba; le miraba a los ojos y él no veía en los de ella  nada extraño, salvo a una mujer que decía amarle.
-Si supieras- pensaba ella,  mientras su sonrisa acariciaba la mirada de Ricardo. -si lo supieras....
Ricardo volvió al asunto que le ocupaba,  ella le observaba; desde hacía días que quería contarle lo que ocultaba, pero el miedo, la pereza, el acomodamiento y el interés lo impedían.
Al cabo de unos minutos,  Angela abandonó la habitación,  estaba ansiosa y meditabunda.  ¿Serviría de algo confesar su infidelidad, cuando jamás abandonaría a Ricardo a cambio de un semental?.
Convencida de que Ricardo no entendería nada,  que no podría entender que ella, le amara hasta sufrir. Cada noche de miércoles agonizaba bajo el techo de su casa, cubierta por las mantas y delante del espejo.
-¿Te preocupa algo?- Ricardo la observaba y se acercó a ella.
-No, el trabajo.
-Entonces déjalo para mañana.
-Sí- sonrió Angela -mañana quizá será mejor.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 07:00:08 pm

¿Dónde estás, dulce sombra?

¿A qué rincón diriges
tus pasos escarlata?
¿Te ocultas, vampiresa
de los ojos fugaces?
No permitas el goce peculiar de un verdugo.
Acude y descoloca
tu frontis gentil en un lapsus.


Quédate, ¡oh, luz frágil con élitros umbríos!

No cedas el fulgor de tus surcos mimbrosos.

Los halos de la noche necesitan tu piel,

ímpetu en la mirada y tu estirpe de brumas.


¡Retorna al fin! Los aires crujen entre mis venas.

Las lágrimas sin vida se mudan en  carámbanos;

rompen el corazón sumiendo en los suplicios

al fiel y oculto entorno de mi débil espíritu.


¡Hazme vivir ahora la ira de tu bilis!

Con arrojos azules de tus pasos perdidos

me  seas retornada, vestal, a mis infiernos.


(c) Maria Teresa Aláez García. Mayte Aláez.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 07:15:02 pm

Candela Martí



BATALLANDO


Desoigo dulces voces intrigantes
si al ocaso me lanzan de la vida,
memoria ya desértica y vencida,
pues los pulsos se mueven tal que antes.

Mil sueños y quimeras incesantes
me presiden el alma incomprendida,
mimosa por los años colorida,
con frutos de  vigor y fe constantes.

Se transforman, con juncias olorosas,
los bordes de mis ríos en reductos
serenos  y vitales, cual comando

diluyente de noches silenciosas.
No estoy, aún, en tiempo de usufructos
y sigo en pie, guerrera  y batallando.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 07:16:44 pm

cielo claro

   
SALDO FINAL

Deshabitada, como el desliz breve
del saldo final
de una ilusión sin compromiso,
en ese recodo me siento
estando lejos de tu geografía.

 (Freya)
1º de Abril 2012.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 07:20:48 pm
Orlando

Conformismo



Hoy sigo el trazo del tiempo
en esta negrura amarga.
Ignoro si él conduce
los pensamientos que andan
buscando asir tu memoria.
Tu ausencia se vuelve llaga.
Me siento oscuro, distante
de tus manos nacaradas,
de los ríos de tu pelo,
de los sotos de tu alma;
separados por la noche
que nos mira, llora y calla.
El consuelo lo descubro
en la frágil luna blanca,
al mirar en su interior,
aunque sea en su luz pálida,
aunque sea un espejismo,
aunque sea ilusión vaga,
el reflejo inconfundible
de tu cara.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 07:43:40 pm

Lady Ágata

   
Rendez-vous en la distancia

Noche serena. Claro de luna. Estoy sentada en mi cama frente a la pantalla del ordenador. He puesto una de las películas que me has enviado. Una historia más, nada especial. Hablan en castellano y me dejo arrullar por el sonido del idioma que me trae nostalgia de ti. La luz de las velas que hay en la mesilla comienza a danzar lanzando destellos voluptuosos que me hechizan, me magnetizan. La magia del fuego transforma realidad en ensueño. Te siento cerca, como si estuvieses detrás de mí, envolviéndome en tus brazos. Muevo la espalda felinamente y noto el calor de tu pecho, tu aliento dulce rozándome el cuello, sensual, pausadamente, leve aleteo de mariposa. Con frivolidad mordisqueas el lóbulo de la oreja. Emito un lánguido gemido.
Me tocas los labios, humedeces tus dedos con el jugo de mi boca introduciéndolos uno a uno; los chupo con deleite.
Desciendes la mano siguiendo contornos y curvas; con un gesto impúdico sacas mis pechos fuera del camisón de seda y los acaricias lascivamente mientras me refriegas los pezones con insistencia.
Comienzo a jadear. La respiración entrecortada se mezcla con el sonido de la película cuyos protagonistas somos ahora tú y yo.
Me convierto en espectadora de uno de nuestros encuentros: un rendez-vous en medio de la nada, una quimera en la que las escenas se suceden vertiginosamente.
Nuestros cuerpos entrelazados, fundidos en uno solo. Me penetras con vehemencia, desaforadamente, sin pausa.
La contemplación voyeurística me excita y un impulso instintivo hace que tome la mano soñada que acaricia mis senos y la desplace hacia los recovecos más recónditos que oculta el triángulo de Venus.
Abro las piernas por completo y me abandono al goce, al deleite de ser hembra… contigo.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 07:44:49 pm

Orgullo
(Triolet)

Con fatuidad de gusano,         
creíste  ser mariposa             
sintiéndote soberano.               
Con fatuidad de gusano,           
te asemejas al profano             
confundiendo espina y rosa.   
Con fatuidad de gusano,           
creíste ser mariposa.               

Pretendiste alzar el vuelo       
con alas de papagayo             
seducido por el cielo.             
Pretendiste alzar el vuelo,     
y esgrimido el fútil duelo       
con el lastre de tu sayo,       
pretendiste alzar el vuelo
con alas de papagayo.

        Rosa
    21/8/2011


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 07:46:25 pm
http://www.metaforas.com.es/diana-gioia/en-minusculas/viajes/

Diana Gioia

viajar
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Texto bajo una licencia de Creative Commons.



Viajar
Hay quien tiene la maleta abierta y va llenándola poco a poco, yo, como soy de letras, me la hago por escrito días antes de salir de viaje.
Es genial viajar. Me lo enseñó mi madre cuando era muy pequeña, con ella viajaba por Europa, lo de los otros continentes vino después. Sí, he viajado muchísimo y ahora, si no fuera por salir con mi hijo, no se me ocurriría meterme en estos berenjenales. Es que viajar se ha vuelto difícil y mucho más cansado que antes. Sobre todo si no se vive en una ciudad con aeropuerto muy internacional porque previamente hay que coger otro avión o un tren. Cuando te subes al avión de tu destino llevas al coleto un buen montón de horas. El primer taxi, el tren (con su primera cola), el segundo taxi y la segunda cola para las maletas – que puede ser la tercera si tienes que pasar a recoger visado por la oficina del mayorista en el aeropuerto -. Llega la siguiente cola, colísima, para entrar en la zona de embarque, todos rebuscando a ver qué cuerpo del delito se ha quedado olvidado en el fondo del equipaje de mano para echarlo en el depósito dispuesto a tal efecto. Y últimamente un segundo chequeo aleatorio si viajas a Estados Unidos: si tienes la suerte de que te cante la tarjeta de embarque, viene a por ti un policía y se te lleva con tu equipaje de mano para abrirlo todo y registrarte toda todita. Y a esperar hasta la otra cola para subir al avión, donde intentaremos acoplarnos para pasar las ocho o diez horas de vuelo. Ahorro al lector dichas horas, repletas de dolor de piernas, de comida con sabor a plástico y de tedio. Y llegamos. Otra cola para salir del avión, otra para pasar el control y dirigirnos a recoger las maletas, si llegan. Todos mirando el agujero por donde se supone que tienen que salir, ansiosos, preocupados, caray, cuánto tardan. A algunos suertudos les llegan en seguida. Otros esperamos. Y empiezan las cavilaciones, lo que anima es que todavía hay gente esperando: todas no las pueden haber perdido. Pero cuando vamos quedando menos, es cuando llega el miedo, a veces, misterio, quedan solamente varias personas cuyas maletas no llenarían una de las camionetas de reparto. Cuando finalmente se asoman por el agujero, la sensación de placer es indescriptible, qué suerte, no se han perdido. Se cargan en el carrito y se sale al país de vacaciones. Ahora solamente falta encontrar a la persona que lleva el cartel del mayorista, esperar a más turistas del mismo autobús, hacer la cola para subir y mirar por la ventanilla hasta que se llega al hotel de destino. Una vez allí, se hace la última cola del día para registrarse y coger la llave de la habitación, esperar a que suban las maletas e intentar aclararse con los trastos, ya que quienes tienen una larga experiencia de pérdida de maletas, se reparten las cosas con la persona con quien viajan para tener algo que ponerse si se pierde una de las dos. Al final, renuncias a ponerte la crema de las arrugas – a pesar de que tienes una pinta horrible – pasas de lavarte los dientes y, como no encuentras el pijama, y tienes que prepararte la ropa del día siguiente, te dejas caer en la cama después de la ducha como Dios te trajo al mundo. Tienes que dormir, ¿dónde he puesto el diazepan?, porque al día siguiente empiezan las vacaciones.


Título: Re: Agosto 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 04, 2018, 07:47:33 pm
César Augustus

   
SONETO AGITANADO (Para Dage)

-Rocío, ¿tas despierta?, dame un beso.
¿Escuchas el rumor de los civiles?
-Salipén de tricornios y alguaciles.
Descansa, Nico, eres muy travieso.

-Por si las moscas me la juega el seso,
tomo el dos y me fugo a los cantiles.
Chiripa que charrascos y fusiles
no vayan a dejarme mudo o tieso.

Ulula el búho, tiemblan los cuchillos.
El gitano desbroza matorrales,
a soplo de parracha los durlines.

Es tiempo de olvidar los carajillos
al son de las sorpresas espectrales.
A espaldas del silencio, los violines.

augustus


GLOSARIO:
Charrasco. sable
parracha: honda
durlines: criados de la Justicia