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1
: Septiembre 07, 2010, 11:34:11 am
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| Iniciado por Diana Gioia - Último mensaje por Diana Gioia | ||
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2
: Septiembre 05, 2010, 12:04:00 pm
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| Iniciado por Diana Gioia - Último mensaje por Diana Gioia | ||
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3
: Septiembre 04, 2010, 10:27:50 pm
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| Iniciado por Diana Gioia - Último mensaje por Diana Gioia | ||
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Hay quien tiene la maleta abierta y va llenándola poco a poco, yo, como soy de letras, me la hago por escrito días antes de salir de viaje.
Es genial viajar. Me lo enseñó mi madre cuando era muy pequeña, con ella viajaba por Europa, lo de los otros continentes vino después. Sí, he viajado muchísimo y ahora, si no fuera por salir con mi hijo, no se me ocurriría meterme en estos berenjenales. Es que viajar se ha vuelto difícil y mucho más cansado que antes. Sobre todo si no se vive en una ciudad con aeropuerto muy internacional porque previamente hay que coger otro avión o un tren. Cuando te subes al avión de tu destino llevas al coleto un buen montón de horas. El primer taxi, el tren (con su primera cola), el segundo taxi y la segunda cola para las maletas – que puede ser la tercera si tienes que pasar a recoger visado por la oficina del mayorista en el aeropuerto –. Llega la siguiente cola, colísima, para entrar en la zona de embarque, todos rebuscando a ver qué cuerpo del delito se ha quedado olvidado en el fondo del equipaje de mano para echarlo en el depósito dispuesto a tal efecto. Y últimamente un segundo chequeo aleatorio si viajas a Estados Unidos: si tienes la suerte de que te cante la tarjeta de embarque, viene a por ti un policía y se te lleva con tu equipaje de mano para abrirlo todo y registrarte toda todita. Y a esperar hasta la otra cola para subir al avión, donde intentaremos acoplarnos para pasar las ocho o diez horas de vuelo. Ahorro al lector dichas horas, repletas de dolor de piernas, de comida con sabor a plástico y de tedio. Y llegamos. Otra cola para salir del avión, otra para pasar el control y dirigirnos a recoger las maletas, si llegan. Todos mirando el agujero por donde se supone que tienen que salir, ansiosos, preocupados, caray, cuánto tardan. A algunos suertudos les llegan en seguida. Otros esperamos. Y empiezan las cavilaciones, lo que anima es que todavía hay gente esperando: todas no las pueden haber perdido. Pero cuando vamos quedando menos, es cuando llega el miedo, a veces, misterio, quedan solamente varias personas cuyas maletas no llenarían una de las camionetas de reparto. Cuando finalmente se asoman por el agujero, la sensación de placer es indescriptible, qué suerte, no se han perdido. Se cargan en el carrito y se sale al país de vacaciones. Ahora solamente falta encontrar a la persona que lleva el cartel del mayorista, esperar a más turistas del mismo autobús, hacer la cola para subir y mirar por la ventanilla hasta que se llega al hotel de destino. Una vez allí, se hace la última cola del día para registrarse y coger la llave de la habitación, esperar a que suban las maletas e intentar aclararse con los trastos, ya que quienes tienen una larga experiencia de pérdida de maletas, se reparten las cosas con la persona con quien viajan para tener algo que ponerse si se pierde una de las dos. Al final, renuncias a ponerte la crema de las arrugas - a pesar de que tienes una pinta horrible – pasas de lavarte los dientes y, como no encuentras el pijama, y tienes que prepararte la ropa del día siguiente, te dejas caer en la cama después de la ducha como Dios te trajo al mundo. Tienes que dormir, ¿dónde he puesto el diazepan?, porque al día siguiente empiezan las vacaciones. |
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4
: Septiembre 04, 2010, 09:56:20 pm
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TRISTES VERSOS
Se quedó en las orillas del pasado cual nudo de palabras irredentas, un sueño que se esfuma en la distancia, incienso de una cruz que me atraviesa. Pecaminoso tedio que no supe librarlo del olvido sin condena. Pujanza del dolor, tenaz vacío, tristes versos sin gloria, sin enmienda. La luz fue despedida para siempre, hincada en las raíces de la tierra. Momento inevitable, rescatado por el azul que abona mi ceguera. Se deshoja la flor en las entrañas de lo que fui, se pierde con mi huella, preciso limitar lo confundible, que viene de lo amargo con frecuencia. |
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5
: Septiembre 04, 2010, 09:55:17 pm
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Se deshoja la flor en las entrañas
de lo que fui, se pierde con mi huella |
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6
: Septiembre 04, 2010, 09:53:49 pm
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TU VOZ Y TU MIRADA
Quise ver en la corriente de tus ojos, agua clara, que el interior me mirara con mirar incandescente. Dime ¿por qué no me miras amando, sin desazón, si espera mi corazón de tus ojos, luz, sin iras. Cuando tu voz me reclama y me invita a tu presencia, corro a respirar tu esencia y a quemarme con tu llama. ¿Qué haré yo si tú algún día dejaras de pronunciarme, si no sintiera llegarme de tu voz la melodía? Mírame ya, di mi nombre, así recobro la vida, sintiéndome concebida yo mujer, y tú, mi hombre. Tus ojos son mi esperanza, tu palabra mi alimento, y envolverme con tu aliento es mi bien, y mi confianza. |
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7
: Septiembre 04, 2010, 09:52:43 pm
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¿Qué haré yo si tú algún día
dejaras de pronunciarme, ... Mírame ya, di mi nombre, así recobro la vida |
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8
: Septiembre 04, 2010, 09:46:42 pm
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Todo se vuelve luz en la memoria
y sutura el dolor al filo de las flores. |
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9
: Septiembre 04, 2010, 09:45:07 pm
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Tras las persianas, amores
sudorosos, anhelantes… Dibujan frutos prohibidos, bordan gozos y latidos con ímpetus fulgurantes, despiden nardos fragantes. |
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10
: Septiembre 03, 2010, 05:08:39 pm
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| Iniciado por MaríaBote - Último mensaje por MaríaBote | ||
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VERANO EN EXTREMADURA
La luz asola los prados, despidió las primaveras; sábanas de rubias eras arropan soles cansados, de rojos ensangrentados. Vierte julio sus calores con la fuerza más bravía, al filo del mediodía viene agostando las flores. Tras las persianas, amores sudorosos, anhelantes… Dibujan frutos prohibidos, bordan gozos y latidos con ímpetus fulgurantes, despiden nardos fragantes. Un abanico dormita al fresco de la ventana en la siesta soberana. El visillo lo concita a su encaje que levita sobre el dintel. Yo despierto a la cánora insistencia de las aves en su esencia. Al bucólico concierto llegan aromas del huerto. Los fulgores del verano, sus auroras transparentes y el rumor de antiguas fuentes lanzan un suspiro arcano, con el fervor más ufano, por cantarines torrentes. Entre los chopos, el río, canta a dúo con la brisa y por la hierba sumisa busca aposento el rocío, en las albas del estío. Presagiando los lagares de mostos y de frescura, la claridad rosa y pura por viñedos y olivares, sueña con los encinares de la noble Extremadura… María Bote. El Salugral – julio de 2010 |
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