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Bienvenidos a METÁFORAS.
Foro inaugurado el 23 de noviembre de 2008.
Ricard. In memoriam, 7 de agosto de 2009.
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 1 
 : Abril 15, 2018, 03:48:49 am 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García

   
   
La dieta

El pasillo que daba a ese recinto sagrado de las artes culinarias, repleto de cuadros y fotografías enmarcadas, se había ido deteriorando con el paso del tiempo. ¿Qué desayunaría esta vez? No tenía ganas de preparar nada complicado. Tomó un plato hondo, vertió algunos recuerdos en él, vació leche sobre ellos y comenzó a devorarlos. Ah, qué placer le provocaba aquel suculento manjar. Tal vez por la tarde se prepararía recuerdos de la infancia en escabeche o quizá, un filete de recuerdos con camarones. Lo que su apetito le ordenara. ¡Y es que había tantas y tantas posibilidades de saborearlos! Asados, dorados, con salsa, con ensalada, con azúcar, fríos, etc., pero su forma predilecta para disfrutarlos era al natural. Sin aderezos ni condimentos que diluyeran su sabor, crudos. Sin embargo, a pesar de tan variada alimentación, su salud declinaba. Cada vez se sentía peor. Le faltaban las fuerzas para sostenerse de pie, las ganas, su voluntad flaqueaba todos los días al despertar.
     Ya tenía algún tiempo que había comenzado su riguroso régimen alimenticio, no por imposición, sino por placer. Claro que la gente come de vez en cuando una ración (regularmente con limón y sal para mejorar su sabor y facilitar la deglución) siempre necesaria, pero es por mero antojo. Comer únicamente recuerdos… ¡quién lo diría! Si tan sólo alguien le hubiera advertido que tan complicada proeza es imposible de realizar y que terminaría degradando de tal manera su vida.
   
Orlando

 2 
 : Abril 15, 2018, 03:47:01 am 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
   
MI HILVÁN


He apartado la sólida conciencia
del  acuoso designio del amor
para ir revelando solitaria
a la herida tristeza de mi sueño.
Se rasgó el entorno circundante
del racimo de flores pintado en tu vergel
y agoniza la bestia del dolor
con el áspero arresto de una vil despedida.

Indefensa reposa en mis rebordes,
la intención de mi hilván.

(Freya)
18 de noviembre 2012

 3 
 : Abril 15, 2018, 03:45:58 am 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
SEGUIDILLAS  con bordón
 



Al llegar por las noches
a mi ventana,
entreabro la puerta
si tú me cantas.

El rocío del cielo
las rosas baña,
mientras con tus canciones,
suave, me atrapas.

Bajo el dintel,
me pierdo cada noche
por tu querer.

De reojo te miro,
símil de cielo,
deseando que pronto
nazcan los besos.

Por eso desabrocho
todas las cintas
para que a mí me calen
tus seguidillas.

Bajo el dintel,
me pierdo cada noche
por tu querer.


Candela Martí

 4 
 : Abril 15, 2018, 03:44:47 am 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
Escrito durante el trayecto en tren desde Cartagena hacia la Unión y corregido en el foro Metáforas de Diana Gioia.

En recuerdo de un verso de Manuel Altolaguirre, inserto en un poema dedicado a Lorca: "yo y mi sombra, ángulo recto".



La pluma en mi mano
es buque velero
de signos e impromptus,
bulto de venenos,
arriba al papel
en cande silencio.
Larga sutileza
con un azar diestro.

La pluma en mi mano.
De perfiles viejos
guía constructora,
guarda de misterios.
Visión de ladrillos
rojos y berrueco.
Sobre sus paredes
pasean los versos.

Mi pluma en la mano,
alambre sintético.
Sufre; es estéril.
Libre de conceptos.
Pulsos electrónicos,
hilos indefensos
de luz abismal   
giran por sus cielos.

La pluma en mi mano
grita por el pecho.
Lo que jamás dice       
se expone en los besos.
En el hombro, inmóvil,   
pervierte los  nervios.         
Llega hasta los surcos,
transforma los dedos.

La pluma en mi mano
sigue vericuetos.
Calígrafa ágil,
peligros inciertos.
Provoca temor,
carcajea en sueños.
Navaja brillante:
corregirá yerros.

Poeta febril,
glacial nube, cierzo.
Veloz por el monte
a través del tiempo.
Muy apasionada
ante tu deseo.
Psique, paso, hija
piadosa en sus rezos.

Plumilla en mi mano.
Atroz cortafuegos.
Vuela entre las nubes
y sale a tu encuentro.
Descubre mi pluma.
Te da mis proyectos.
Abanico dúctil
de voces al viento.
Abril 2003.

Corregido en el foro Metáforas de Diana Gioia.
(c) María Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Mtiag. Pernelle.


Dedicado a todos mis amigos y amigas de Metáforas. Y, en concreto, a Diana. ¡Gracias!

 5 
 : Abril 15, 2018, 03:40:58 am 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
http://www.metaforas.com.es/diana-gioia/en-minusculas/low-cost/

low cost

Creative Commons License
Texto bajo una licencia de Creative Commons.
LOW COST

 
Empecé a viajar siendo tan pequeña que los aviones eran todavía de hélices, los vuelos caros y reservados a los privilegiados; yo era una de ellos.
Mucho más tarde llegaron a mi vida los vuelos transoceánicos en inmensos aviones con escaleras de caracol y salones. En esos viajes no había problema con la distancia entre la filas de asientos, incluso en turista, ni tampoco con la comida.
Fueron buenos años para viajar, a pesar de que no todos los vuelos tuvieran ya fingers y hubiera que desplazarse aún al avión en autobús.
Pero cualquier viaje es mejor que un low cost. ¡Santo cielo, es barato pero qué caro se paga!
Primero, porque hay que renovar las maletas constantemente, ya que cada vez se reducen más los kilos que se pueden embarcar y los que permiten llevar en cabina. Segundo, por el tiempo que se pierde quitando y poniendo cosas en la maleta y pesándola en el cuarto de baño. Tercero, por el agobio, las colas para poder sentarse con la persona con quien viajas, las esperas por los atascos que provocan los que llevan una maleta de mano de tamaño superior al permitido que se queda atascada en la estructura metálica de comprobación y hay que asistir al lamentable espectáculo de ver al pobre viajero arrancándole de cuajo las ruedas o bien a la desgraciada turista a quien obligan a estrujar en la maleta un pequeño cartel de recuerdo que acababa de comprar en el aeropuerto, como he presenciado en mi último viaje.
Y el bolso que lo tienes que comprimir dentro del equipaje de mano, ya que solo está permitido llevar un bulto, mientras sujetas con la boca el dni o el pasaporte y la tarjeta de embarque, que se comprueba en facturación, en seguridad, en embarque y en el avión. Si llevas una botellita de agua comprada tras haber pasado seguridad, tendrás también que comprimirla en la maleta, que ya está a reventar, y cuando hayas conseguido embutirla debajo del asiento delantero, antes de proceder a embutirte tú misma en tu correspondiente asiento,  te darás cuenta de que te la has dejado dentro junto con el libro que te habías comprado para el trayecto, los pañuelitos para los estornudos inevitables de quienes  padecemos sensibilidad a los cambios de temperatura y a los chorros de aire de los que se lo ponen a tope y dirigido hacia ti. Solo resta aguantar el tormento de los discursos de la azafata ofreciendo productos de venta tax free, comida y bebida con sus respectivos precios, e incluso, la última moda, boletos para rifas. Ya no queda más que desencajar la maleta, si se puede, salir, bajar y pegarte la caminata en fila india hasta la terminal siguiendo el itinerario marcado en la pista, llegar a la cinta correspondiente para recoger la maleta y que llegue, si llega.
Les he ahorrado la descripción de los cabreos de quienes han olvidado quitar de la maleta de mano cualquier objeto que pueda atentar contra la vida de los pasajeros como la limita de uñas o el pinchito de plástico para sujetarse el pelo, así como alguna botellita de tónico facial, que puede confundirse con un explosivo de largo alcance. Estas historias son viejas y ya no hacen gracia a nadie.


Diana Gioia

 6 
 : Abril 15, 2018, 03:37:20 am 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
   
La multa

Quien no tiene memoria...
Subí las escaleras corriendo, había dejado el coche aparcado en  una zona prohibida.
 Abrí la puerta y entré como un “cohete”  hacia la cocina, había dejado allí el teléfono móvil.
Al volver hacia la puerta de la casa, pasé junto a la figura de una cabeza tallada en madera; me pareció que levantaba las cejas con expresión de desagrado. Me sorprendió y me quedé observándola sin apreciar nada raro; al fin y al cabo, es una figura de madera.
Le dije a mi cerebro que me dejara de líos que tenía prisa; sin embargo y a pesar de que era imposible,  habría jurado que la talla de madera movió las cejas.
Al bajar a la calle,  vi que mi coche estaba siendo multado por un policía de tráfico; es inútil poner excusas, lo mejor es dejarle redactar la multa y acabar, no tenía tiempo de discutir con un policía.
Cuando me dio el resguardo de la denuncia, el papel era  rosa  tirando a fucsia, me sorprendió y al levantar la mirada...  la cara del guardia era redonda, completamente circular y blanca y unos labios enormes cubrían la parte inferior del círculo.
Me sentí mareado, raro, algo asustado también,  caminé hacia el coche sin querer mirar a mi alrededor, abrí la puerta y entré. Fuera estaba el guardia, ya con el aspecto normal que todo guardia debe tener; me miraba fijamente, desconfiando de mí por algún motivo.
-Tiene que ser un sueño- pensé. - Una pesadilla, tengo que despertar y todo será normal-.
De manera que me quedé quieto al volante, veía como las gentes y el guardia me miraban, todos me observaban y yo me reía de ellos.
-¡Idiotas residentes en mi imaginación, iros a la mierda!-. Les dije yo.
Entonces el guardia se me acercó decidido y me dijo:
-Salga usted  del coche por favor-.
Me quedé dentro del vehículo y observé que a mi alrededor se amontonaban ojos, sólo ojos, ni bocas ni orejas, sólo ojos que me observaban.
Me enfadé, salí del coche airado y la emprendí a golpes con esos ojos; gritaba:
-¡Ya está bien pesadilla asquerosa, vete ya!-.
Escuchaba sonidos que no podía identificar, de pronto, caí al suelo y las cosas a mi alrededor volvían a ser reconocibles.

Entre varias personas me habían reducido, estaba de cara al asfalto con los grilletes puestos en mis manos,  pegadas a la espalda.
Ante mis ojos caminaba una hormiga, indiferente a mi presencia, se me ocurrió pensar en que quizá otros ojos me observaban, y yo era tan indiferente a su presencia como la hormiga era indiferente a la mía.  Mientras, las cosas pasaban sin importarme mucho, reflexioné acerca de la existencia de la hormiga, de cómo ella hacía su vida, sin saber que muchas compañeras suyas habían sido aplastadas o  gaseadas por gentes de mi especie.

Recuerdo que me llevaron a algún lugar, me transportaron de allá para acá, se preocupaban por lo ocurrido conmigo, imagino, porque recuerdo a alguien haciéndome preguntas que no acabo de recordar, pues a medida que reflexionaba acerca de la hormiga, todo cuanto ocurría me iba siendo indiferente.
Altabix.

 7 
 : Abril 14, 2018, 11:02:47 pm 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
El no Poeta

Pertinaz e infame hado
yo resisto tu señuelo,
¡arruina ya  mi desvelo!
Ojos en surco tostado.

Sintiéndome ruin bagazo
confina mi juicio al diestro,
si no conozco maestro,
de sabias letras ni trazo.

Como navío varado
soles conté con recelo,
cogí la pluma del suelo
en tregua con el tarado.

Arrogante, afloja el mazo,
raspa mi rostro siniestro,
tan rico convite vuestro
naciente de un novel lazo.

El guardián sutil y osado
me mostró radiante al cielo,
mira al frente con anhelo,
concluirás  roto y cansado.

Frunció la tinta un abrazo
esclava de lo que muestro,
terminé con mi secuestro;
oda libre en mi regazo.

 8 
 : Abril 14, 2018, 09:37:29 pm 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
Dage
   
   
Lo sublime


      Suerte y arbitrio seducen mi condición de hombre.       
      Me tienta la infinitud                                                                   
      del no conocimiento.                                                   

      Ansío el lugar extraño donde llueven preguntas         
      y una metáfora colma su hambre de incongruencias.       
      Allí los hombres deliran por arrepentimiento               
      al querer rozar la luz                                               
      anclados a sus sombras.                                                 

      Muchos buscan ese mundo en huellas siderales.         
      Mas la idea del Terror                                               
      anida en los espíritus.




 9 
 : Abril 14, 2018, 09:16:28 pm 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
Realidad de siglos

Un manto de egoísmo
provoca los derrumbes.
Estrechan los caminos

de las patrias perdidas
por las fieras corruptas.
La traición infinita,

ciega. No oye el grito
de la muerte. Consume
pueblos envejecidos.
   
Liliana Valido

 10 
 : Abril 14, 2018, 09:03:17 pm 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
Erial
La calle del Cabrito

Pequeña , soy mínima, muda, casi invisible. No tengo recuerdos de mi vida anterior, no sé quién fui. En mi cabeza sólo habitan sus voces retumbando como en un eco interminable.
Todo era culpa mía, mi forma de ser, mi modo de vestir, mis palabras inadecuadas. A pesar del paso del tiempo no supe corregirme . Por todo ello, me encuentro en esta situación, sin salida, sin escape. Donde quiera que esté, él estará presente.

“ Podemos ayudarte”. Sus palabras no eran  diferentes a tantas otras.
Levanté la cabeza, en sus ojos  se veía algo más, una luz que sí parecía tener salida.  Alivio, eso sentí, sus pupilas mecían las mías. Aunque mi primera respuesta fue “no, dejadme en paz”.
Con cierta reserva, acepté  a tener un nuevo encuentro donde expondrían su modo de trabajar.

Acudí a la cita asustada, sin la certeza de para qué, ni con quién estaba citada, si era hombre o mujer, o ambos. Sólo sabía que su mirada sí era sincera, que creían en lo que decían, y su mensaje “ Podemos ayudarte” era real.
A día de hoy, no consigo recordar todas sus explicaciones, qué palabras usaron;  poco a poco me convencieron, de lo único que estoy segura es de la sensación. Me estaban regalando la libertad.  Sí, decidí tomarla, de cualquier modo apostaría por ella.

Tuvo que pasar mucho tiempo, yo era una mala alumna y me costó bastante aprender; las prácticas de interpretación parecían salir perfectas en los ensayos, después, llevadas a la práctica dejaban mucho que desear. En lo que sí tuve cierto triunfo fue en el manejo de los narcóticos y, extrañamente, tenía una puntería infalible.  Muy despacio, iba adquiriendo otras habilidades, el mejor resultado de todos fue que él me creía por completo aniquilada.

Según ellos, mis libertadores, ya estaba preparada para finalizar la tarea, y así lo creí.
Quise ser benevolente, piadosa, esperé que fuera un domingo,  él estaba más guapo que nunca. Salió de casa como siempre, dando un portazo después de llamarme “gorda de mierda”, yo saqué el bolso que ya tenía preparado en el armario, me quité la bata, y me calcé los mismos zapatos que llevaba la última vez al ingresar en el hospital, allí me llevaron rota, y ellos me compondrían para siempre. Dejé el televisor  en marcha, la luz del comedor encendida, y la olla expres silbando.  Con todo sigilo junté la puerta, bajando despacito las escaleras, en poco menos de veinte minutos estaría en el lugar escogido.


La calle estaba muy concurrida, bares, pubs y  sombríos garitos  inundaban el barrio, fácilmente lo distinguí entre los demás, esperé, no tardó en salir, subía  por la calle hasta llegar a un  callejón: calle del Cabrito,  como siempre, estaba a oscuras; era el sitio idóneo, y allí  de un certero disparo, lo abatí, cayó a plomo, su pobre cabecita no resistió el impacto.  Respiré, en muy poco tiempo estaba en casa,  cerré despacio la puerta, y la volví a abrir escandalosamente, a la vez que pulsaba el timbre de mi vecina,
Un poco de sal, eso fue lo que me llevó a llamar a su puerta, ella muy amable me la dio,  a la vez que me decía, “no te preocupes, la sal no se devuelve”; muchas gracias, de ningún modo podría devolverte el favor.

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