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Bienvenidos a METÁFORAS.
Foro inaugurado el 23 de noviembre de 2008.
Ricard. In memoriam, 7 de agosto de 2009.
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 : Noviembre 30, 2017, 02:19:54 am 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
   
Aire 1

Qué abúlico, distante, y qué vacío  todo,
qué lejos  se supone, es nube en lontananza.
 El sol sigue buscando carreras en la edad.
 La Muerte no ejecuta las horas de su marcha.

Invisible, remoto, qué débil me parece.
 Minutos sepulcrales en dos libros muy gruesos.
 Bullen las ropas frías de coladas ocultas
entre las voces viejas de malsanos recuerdos.
 
 Qué cerrazón, tan lívido, cuán triste y roto. Crudo,
 carente de  ternura, de espíritu, de vida.
 Ni una  gota de paz  reconstruye su esencia
 ni su estéril aliento lame la luz extinta.
 
La huella de su ocaso fue mortal. Nada existe,
solamente en el pecho se guardó la congoja
servil que encubre, inútil esa burla deforme
 y para ver lo estúpido de una manía rota.
 
Ignoto, rompe el suelo su tenaz pesadumbre.
Los payasos mantienen fijos pies circulares
intercambian mentiras por vil incomprensión.
Tentetiesas narices ofuscan los pesares.


Corregido en el foro Metáforas de Diana Gioia.
(c) María Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Mtiag.Pernelle.

 2 
 : Noviembre 30, 2017, 02:17:28 am 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
altabix

   
Angela


Ella se acercó a él, puso su mano derecha sobre la mejilla de Víctor,  le miraba feliz.
-Sin tus labios, regaliz tontorrón- dijo-no habría disfrutado este mal día-.
Ella amaba a otro, pero deseaba los brazos de Víctor.
Al atardecer, toda la esmerada educación que Angela había recibido, quedaba aletargada por los impulsos de su deseo. Todos los miércoles, buscaba cualquier excusa para salir unos minutos antes del trabajo. Sus compañeros intuían el objeto de sus escapadas, apenas algún comentario irónico al día siguiente.
-Deja de mirarme- le dijo ella -nunca me mires después;  te lo he dicho tantas veces ya...-
-...Que debería recordarlo, lo sé- le contestó él.
Le miraba conteniendo un golpe de ira, que hubiera estropeado quizá su furtiva relación.
-Así es- le recordó.
-Los dos sabemos- dijo él -lo que hacemos aquí, vienes y tomas lo que precisas y te quieres ir... como si nada hubieras hecho; no curo la mala consciencia-.
El silencio de Ángela, mientras acababa de peinarse, indiferente ante el espejo, que le mostraba su rostro en aquel cuarto de baño; un rostro satisfecho a la vez que molesto.
-No quiero discutir contigo- fue lo único que respondió,  conectó su teléfono móvil y lo introdujo en su bolso; salió a la calle sola, despacio.
Las ciudades,  son laboratorios en donde los demonios experimentan,  las calles ríos de caras que no deseas mirar.
Y él la abrazaba como ningún otro podría hacerlo; ella le deseaba y no quería perderle, no podría explicar sin embargo, la desazón  que le provocaba, entregarse así,  a la naturaleza más animal de sí misma.
Volvía a casa; como todos los miércoles, algo más tarde de lo habitual con su sonrisa y su personalidad adusta y centrada.
-¡Ricardo!- llamó nada más entrar.
-Estoy en la cocina- la voz de Ricardo guió sus pasos y fue hasta la cocina; le abrazó.
-Te quiero- le dijo.
Él se sintió feliz y amado, la abrazó y le dijo cuanto le amaba él también.
Ella le miraba; le miraba a los ojos y él no veía en los de ella  nada extraño, salvo a una mujer que decía amarle.
-Si supieras- pensaba ella,  mientras su sonrisa acariciaba la mirada de Ricardo. -si lo supieras....
Ricardo volvió al asunto que le ocupaba,  ella le observaba; desde hacía días que quería contarle lo que ocultaba, pero el miedo, la pereza, el acomodamiento y el interés lo impedían.
Al cabo de unos minutos,  Angela abandonó la habitación,  estaba ansiosa y meditabunda.  ¿Serviría de algo confesar su infidelidad, cuando jamás abandonaría a Ricardo a cambio de un semental?.
Convencida de que Ricardo no entendería nada,  que no podría entender que ella, le amara hasta sufrir. Cada noche de miércoles agonizaba bajo el techo de su casa, cubierta por las mantas y delante del espejo.
-¿Te preocupa algo?- Ricardo la observaba y se acercó a ella.
-No, el trabajo.
-Entonces déjalo para mañana.
-Sí- sonrió Angela -mañana quizá será mejor.
   

 3 
 : Noviembre 30, 2017, 02:15:46 am 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
Mac de la Torre

El No Poeta


Pertinaz e infame hado
yo resisto tu señuelo,
¡arruina ya  mi desvelo!
Ojos en surco tostado.

Sintiéndome ruin bagazo
confina mi juicio al diestro,
si no conozco maestro,
de sabias letras ni trazo.

Como navío varado
soles conté con recelo,
cogí la pluma del suelo
en tregua con el tarado.

Arrogante, afloja el mazo,
raspa mi rostro siniestro,
tan rico convite vuestro
naciente de un novel lazo.

El guardián sutil y osado
me mostró radiante al cielo,
mira al frente con anhelo,
concluirás  roto y cansado.

Frunció la tinta un abrazo
esclava de lo que muestro,
terminé con mi secuestro;
oda libre en mi regazo.

 4 
 : Noviembre 30, 2017, 02:13:50 am 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
Dage


RODAR


Dime ahora, dios sin nombre,                                     
qué azarosa cumbre espera mi cansancio                     
y mi aliento.                                                               
Dime si he de morir, ¿cuántas veces?,                           
en desidias y en vacíos.                                               
Nada quiero y no me importa;                                     
sigo siendo roja piedra del camino,                               
fatigadas sus aristas                                                   
al rodar                                                                     
sin mesura cuesta abajo.                                             
Pasan rápidos los bosques, las aldeas,                         
siempre envueltos en la prisa,                                     
pues es propia del camino.                                           
En mi amarga rapidez                                                 
me retraigo y nunca acierto                                   
a mirar                                                                     
cumbres aún más distantes y elevadas.                     
Ni las veo ni me importan;                                           
sólo soy un mal pedrusco arrastrado                           
por pendientes abismales.                                           
Mis innúmeras facetas                                                 
se esculpen y se achaflanan, pues pretenden               
pulirse en geometrías similares                                     
a la esfera.                                                               


Y eternamente rodar                                                   
por las cuestas, por los cauces                                   
de los ríos que en mi vida                                           
-los milenios no me importan-                                             
he logrado cuanto menos vislumbrar.

 5 
 : Noviembre 30, 2017, 02:12:35 am 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
El anciano

Rendido, se acurruca
en rincones de ausencias.
Su mirada desnuda,
la noche que regresa.

Tiene la piel marchita,
surcos del tiempo asoman,
no reclaman su vida.
El reposo retorna.

El abuelo se entrega
al nido de la muerte.

Liliana Valido
   

 6 
 : Noviembre 25, 2017, 10:28:23 pm 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García

Tres vueltas de llave

De ella apenas conocía su silueta, lo poco que dejaban traspasar los visillos de su ventana. Siempre la imaginé triste, deambulando, sumida en sus pensamientos; tal vez la música que día tras día junto con alguna trasnochada tarde llegaba desde su apartamento, me hacia percibirla así.

Un eterno Sabina cantaba desgarrado.  Creía poder reconocerla en cualquier parte. En numerosas ocasiones había fantaseado con un encuentro casual con ella.  Ya saben, un cruce de miradas, un imprevisto roce en el ascensor. Cuarto C,  A. García, esto era lo único que se leía en su buzón, Amalia, Alicia, Alma, Aurora, Arabela...  yo seguía especulando con su nombre; Alma; para mí sería Alma.

Me acostumbré a llegar pronto a casa, intentando no hacer ruido, todos mis sentidos permanecían alerta a cualquier sonido que procediera de su estancia. Escuchaba cómo Alma abría la cerradura, tres vueltas de llave, y un sigiloso cerrar,  dos pasos y el bolso aterrizaba en el sofá; casi al mismo tiempo Sabina cantaba “ llegas demasiado tarde, princesa”  y  así era: tarde a mi vida.
Alma y yo teníamos un horario  parecido. Si hasta ese momento no habíamos coincidido al salir por las mañanas,  era sobretodo porque yo retrasaba mi salida hasta que ella cerraba su puerta, tres vueltas de llave, y  yo  exhalaba un  suspiro detrás de la  mía, preparado para salir.

Pasaría todo el día esperando llegar a casa. Aguantando la murga de unos y  otros,  los cuchicheos a mi espalda, para ellos yo era el raro, el que no hablaba, no contaba nada sobre su  vida anterior. No  tenía ninguna intención de trabar algún tipo de relación con ellos, aparte de la necesaria para desempeñar el trabajo. Solamente  con el de contabilidad parecía estar más en sintonía. Como un acuerdo tácito, compartíamos mesa durante el almuerzo, él se enfrascaba en su periódico y yo en el mío.  Bastaba con unos buenos días, y media sonrisa.

Abstraído como andaba, no me di cuenta de que el contable realizaba el camino de vuelta a casa unos metros detrás de mí. Tampoco sé qué lo alentó aquel día a alcanzarme, a seguir caminando a mi lado sonriente y dicharachero; durante dos años  sólo  habíamos cruzado los buenos días y poco más. Persistía en su camino a mi lado, yo, enojado, apretaba el paso, y él seguía, bla..bla..bla. Bruscamente, me detuve delante del portal, a la vez que, atónito, veía cómo el contable, sonriente, sacaba un llavero del bolsillo, y dirigiéndose a mí decía;  Cuarto C , ya sabes dónde tienes tu casa.

 Erial

 7 
 : Noviembre 25, 2017, 10:27:11 pm 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García

Alpha_Centaury

   
Ladrón de exhalaciones

La vieja partitura, fiel mortaja,
crisol de inarmonías discordantes,
se prende, sin obstáculos inanes,
en el cieno febril del melodrama.

Mi suerte juguetea con las algas
moradoras en lechos despreciables;
desabrigo de luces o señales,
un justo colofón de mascaradas.

Tu espíritu clausura corredores,
mal recuerdo bulímico, me agota;
astuto, cruel, ladrón de exhalaciones.

Porvenires quebrados de las rosas
impregnan, siempre, sábanas que roes
al desatar tu lastre hacia la gloria.

 8 
 : Noviembre 25, 2017, 10:25:55 pm 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
MI AMOR NO FUE SUFICIENTE 
 
Mi amor no fue suficiente,
dijiste en pocas palabras.
Escucho burlas macabras:
sombrío día naciente.
 
Hoy que te encuentras ausente,
aciagos abracadabras
invaden mis nobles abras.
Conjuro malevolente.
 
Dueño de un fosco avatar,
flagrante azote mortífero:
tiranía de tu adiós.
 
Moribundo, ante tu altar,
oteo el domo estelífero
en súplica por los dos.

Raúl Valdez

 9 
 : Noviembre 25, 2017, 10:24:42 pm 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García
El perfume de las flores.
 
Al perfume de las flores
le cantan los trovadores.
 
Tú viertes mil perlas rojas
a mi cáliz que deshojas,
yo te bebo sin congojas.
 
Armonizan los amores.
 
Rejuveneces mis cielos,
se alejan los desconsuelos
cuando me cubren tus velos.
 
Se deshacen mis temores.
 
Enredado en la ternura
de mis senos, alba pura,
entrégate sin mesura.
 
Y relucen los candores.
 
Al perfume de las flores
le cantan los trovadores,
armonizan los amores,
se deshacen mis temores
y relucen los candores.


MªAntonia

 10 
 : Noviembre 25, 2017, 10:21:37 pm 
Iniciado por María Teresa Inés Aláez García - Último mensaje por María Teresa Inés Aláez García


La esperanza
 
Catorce versos van buscando puente
como volada alegre de paloma,
dulzura en tu sonrisa que los toma
alegre, como beso complaciente.
 
Soneto que una rosa dulcemente
canción de amor dejando va en su aroma
mientras entre tus labios gozo asoma
en trovar de caricia deferente.
 
Mis labios que su sed calmó tu celo
anidan en el mimo cariñoso,
traslúcido, triunfante del reproche.
 
Un amor seduciéndose en tu cielo
y un corazón amando revoltoso
a los catorce versos ponen broche.
 
                                           Nαrdy
26-06-05

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