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Autor Tema: San Antonio de Padua. Suite101  (Leído 617 veces)
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María Teresa Inés Aláez García
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« : Diciembre 23, 2015, 02:42:55 am »


Corregido en el foro "Metáforas" de Diana Gioia.


San Antonio de Padua
 
 
Nacido en Portugal, San Antonio de Padua o de Lisboa fue hijo de nobles y se le bautizó como Fernando. Era muy joven cuando decidió acudir al monasterio de San Vicente y alejarse de su familia y de sus amigos con la fuerte oposición de los suyos. Se le describe como una persona celosa de su vida íntima, cerrado en sí mismo, sin ambición ni ostentación alguna, dedicado al estudio del evangelio y de la doctrina. Era costumbre, antiguamente, cuando se tomaban los hábitos, seguir el ejemplo de un santo elegido y adoptar su nombre para morir, simbólicamente, en la existencia anterior renaciendo, espiritualmente, en la nueva forma de vivencia. Fernando Martim prefirió dejar una vida cómoda y llena de riqueza para dedicarse a los pobres.

Realizó su noviciado en los Agustinos, como canónico, y a los quince años pasó a estudiar al monasterio de Coimbra donde se hizo franciscano. El santo dormía en una ermita junto a sus compañeros, propiedad de la orden, que estaba dedicada al santo egipcio. De tal manera influyó en él la vida del abad ermitaño que decidió irse a Marruecos para morir como mártir pero tuvo que volver a causa de una enfermedad tropical y, entonces, al detenerse su barco en Sicilia por el peligro de una tormenta, se encaminó hacia la ciudad de origen de San Francisco, el fundador de su orden. Tan admirado quedó de la obra del "pobrecito de Asís" que se dispuso a imitarlo y comenzó a predicar.

A San Antonio de Lisboa o de Padua se le canonizó como doctor de la Iglesia en el año 1232. El hecho de ser una persona de buena familia que lo abandonó todo para dedicar su vida a dar de comer a los necesitados, mendigando, incluso, para abastecerlos fue una forma de proceder que le otorgó una gran fama y ello, unido a su humildad y gran corazón, le valió ganarse el cariño de las gentes.

Milagros de San Antonio de Padua

Algunos de los sobrenombres que tiene este santo son: "El Santo de todo el mundo", "El Pan de los pobres", "el Santo de los Milagros" o el "Santo de los novios". La historia de su devoción recuerda numerosos milagros. Algunos de los más famosos son los que se describen a continuación:

Se estaba celebrando la sagrada Misa y San Antonio se encontraba en el jardín trabajando. En el momento de la Eucaristía las campanas sonaron y San Antonio sintió un gran deseo de ver y adorar el Cuerpo de Cristo. Subitamente la pared de la capilla se volvió transparente y San Antonio pudo ver cumplido su deseo.

En otra ocasión, un hereje pretendió ponerlo a prueba pero sin escuchar la palabra de Dios que el santo predicaba. Dejó a su mula sin comer tres días y le propuso que, si al salir el animal, se dirigía hacia el Cuerpo de Cristo, creería. Efectivamente, al tercer día soltó a la acémila que, al escuchar las palabras de San Antonio, abandonó el camino hacia el forraje y se arrodilló ante la Sagrada Forma.

Se le atribuye, además, el haber portado al niño Jesús una noche entera, la bilocación, el dirigirse a predicar a los peces cuando los hombres no le hacían caso y los animales sacaban la cabeza del agua para escucharlo o la aparición del Niño Jesús ante sus compañeros, abrazándolo. Aunque el santo intentó, por todos los medios, que no se supiera, no hubo modo de mantener el secreto. Su lengua permaneció incorrupta lo cual le acarreó mayor admiración de quienes le profesaban estima.

No sólo obró milagros, circunstancia por la que es más conocido en su trayectoria como fraile franciscano. Enseñó teología en Bolonia y estuvo viajando por Francia hasta que, finalmente, retornó a Italia para fallecer en Padua. Su fiesta se conmemora el día trece de junio, fecha de su débito. San Antón Abad, "el sant del porquet" y patrono de los animales se celebra el día diecisiete de enero, fecha en la que los dueños de mascotas, ganado, etc... los adornan y engalanan para llevarlos a bendecir a la iglesia entre los rezos de una romería.

El patrón de los novios y de objetos perdidos

Toma aqui el alias de "Santo de los enamoramientos". En la fecha de su festividad se realizan diversos actos para conseguir novio, novia, marido o esposa tales como colocar alfileritos ante la imagen, volver la figura del santo del revés como castigo hasta que el propietario o dueña tengan un cónyuge, regalar pañuelos blancos con una cinta roja o la misma cinta roja con el nombre de la persona amada. En San Antonio de la Florida, las modistas tienen la curiosa costumbre de lanzar un puñado de trece alfileres para, posteriormente, colocar sobre ellos la palma vacía a ver cuánto se quedan enganchados. Corresponderá al número de alfileres adheridos a la piel el de novios o pretendientes de la dama.

Además se le invoca para evitar a quienes engañan o a los estafadores y como patrón de los objetos perdidos. En uno de sus viajes a Francia, San Antonio perdió el breviario y rogó a Dios que le fuera devuelto, lo cual le fue concedido. Por ello se le invoca como patrón de los objetos perdidos, pidiendo el volver a encontrarlos con una oración, de la que se dice, es muy milagrosa.


(c)María Teresa Inés Aláez García. Mtiag. Mayte Aláez. Pernelle.
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