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Foro inaugurado el 23 de noviembre de 2008.
Ricard. In memoriam, 7 de agosto de 2009.
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Autor Tema: Noviembre 2017  (Leído 169 veces)
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #30 : Noviembre 30, 2017, 02:17:28 am »

altabix

   
Angela


Ella se acercó a él, puso su mano derecha sobre la mejilla de Víctor,  le miraba feliz.
-Sin tus labios, regaliz tontorrón- dijo-no habría disfrutado este mal día-.
Ella amaba a otro, pero deseaba los brazos de Víctor.
Al atardecer, toda la esmerada educación que Angela había recibido, quedaba aletargada por los impulsos de su deseo. Todos los miércoles, buscaba cualquier excusa para salir unos minutos antes del trabajo. Sus compañeros intuían el objeto de sus escapadas, apenas algún comentario irónico al día siguiente.
-Deja de mirarme- le dijo ella -nunca me mires después;  te lo he dicho tantas veces ya...-
-...Que debería recordarlo, lo sé- le contestó él.
Le miraba conteniendo un golpe de ira, que hubiera estropeado quizá su furtiva relación.
-Así es- le recordó.
-Los dos sabemos- dijo él -lo que hacemos aquí, vienes y tomas lo que precisas y te quieres ir... como si nada hubieras hecho; no curo la mala consciencia-.
El silencio de Ángela, mientras acababa de peinarse, indiferente ante el espejo, que le mostraba su rostro en aquel cuarto de baño; un rostro satisfecho a la vez que molesto.
-No quiero discutir contigo- fue lo único que respondió,  conectó su teléfono móvil y lo introdujo en su bolso; salió a la calle sola, despacio.
Las ciudades,  son laboratorios en donde los demonios experimentan,  las calles ríos de caras que no deseas mirar.
Y él la abrazaba como ningún otro podría hacerlo; ella le deseaba y no quería perderle, no podría explicar sin embargo, la desazón  que le provocaba, entregarse así,  a la naturaleza más animal de sí misma.
Volvía a casa; como todos los miércoles, algo más tarde de lo habitual con su sonrisa y su personalidad adusta y centrada.
-¡Ricardo!- llamó nada más entrar.
-Estoy en la cocina- la voz de Ricardo guió sus pasos y fue hasta la cocina; le abrazó.
-Te quiero- le dijo.
Él se sintió feliz y amado, la abrazó y le dijo cuanto le amaba él también.
Ella le miraba; le miraba a los ojos y él no veía en los de ella  nada extraño, salvo a una mujer que decía amarle.
-Si supieras- pensaba ella,  mientras su sonrisa acariciaba la mirada de Ricardo. -si lo supieras....
Ricardo volvió al asunto que le ocupaba,  ella le observaba; desde hacía días que quería contarle lo que ocultaba, pero el miedo, la pereza, el acomodamiento y el interés lo impedían.
Al cabo de unos minutos,  Angela abandonó la habitación,  estaba ansiosa y meditabunda.  ¿Serviría de algo confesar su infidelidad, cuando jamás abandonaría a Ricardo a cambio de un semental?.
Convencida de que Ricardo no entendería nada,  que no podría entender que ella, le amara hasta sufrir. Cada noche de miércoles agonizaba bajo el techo de su casa, cubierta por las mantas y delante del espejo.
-¿Te preocupa algo?- Ricardo la observaba y se acercó a ella.
-No, el trabajo.
-Entonces déjalo para mañana.
-Sí- sonrió Angela -mañana quizá será mejor.
   
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #31 : Noviembre 30, 2017, 02:19:54 am »

   
Aire 1

Qué abúlico, distante, y qué vacío  todo,
qué lejos  se supone, es nube en lontananza.
 El sol sigue buscando carreras en la edad.
 La Muerte no ejecuta las horas de su marcha.

Invisible, remoto, qué débil me parece.
 Minutos sepulcrales en dos libros muy gruesos.
 Bullen las ropas frías de coladas ocultas
entre las voces viejas de malsanos recuerdos.
 
 Qué cerrazón, tan lívido, cuán triste y roto. Crudo,
 carente de  ternura, de espíritu, de vida.
 Ni una  gota de paz  reconstruye su esencia
 ni su estéril aliento lame la luz extinta.
 
La huella de su ocaso fue mortal. Nada existe,
solamente en el pecho se guardó la congoja
servil que encubre, inútil esa burla deforme
 y para ver lo estúpido de una manía rota.
 
Ignoto, rompe el suelo su tenaz pesadumbre.
Los payasos mantienen fijos pies circulares
intercambian mentiras por vil incomprensión.
Tentetiesas narices ofuscan los pesares.


Corregido en el foro Metáforas de Diana Gioia.
(c) María Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Mtiag.Pernelle.
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