METÁFORAS

Almario


DIABLO POBRE (ELEGÍA)

Soy un pobre diablo menor,
diablo pobre a quien no le angustia
ir muriéndose día a día.
Harto de medrar entre muertos,
quemé mis lágrimas.

Siento nostalgia por la vida,
mas no recrimino a la muerte
ni a la miseria de la carne
su desdén, con ellas nací,
alma de légamo.

No sin recelo, cruzo el linde
de mi ambigua última década;
así el viento separa el humo
del aire, el fuego de la brasa;
apenas tránsito.

Triste Cristo ideado en polvo,
con los maderos del naufragio
consagro un templo a la miseria,
barricada y altar del hombre
de quien fui máscara.

R.M. 0106

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HIEDRA

però els records són l’heura
que engoleix panys de mur, porfidiosa.
Miquel Martí i Pol

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A veces la quietud musita sus silencios
convulsos en el plasma del olvido;
en la memoria, grietas, trasquilones
de carne viva se difunden, díscolos,
con la desesperada precisión
infinitesimal de átomos y abismos.
No abjuro del recuerdo por no honrar a la muerte
ni rendir pleitesía a sus caprichos.
A veces, el reposo reclama su derecho
a vertebrarse en lágrimas con textura de silbo,
sombra de luna o silencio de cisne,
designio.
También sucede que la propia vida,
por el desaguisado al que llaman destino,
se transmuta en mujer, raíz y fruto,
y escande hiedra en la razón al ritmo
del violín de la noche, presagio de un revuelo
de golondrina en mis ojos ya limpios.
Humano y mineral, el tiempo me acompaña;
solsticios.

Ricard 0406 H.C.

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No engaño si asevero no temer a la muerte.
Sólo le pido tiempo, un poco, el necesario
para vaciar la bolsa antes de echar la llave,
reescribir mis besos, fumigar la memoria.
Tal como me parieron quiero irme, desnudo,
sin lastres ni agujeros en el forro del alma.

Ricard 1205

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BARQUITO

Porque no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja.
F.G.L.

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Dejo un sinfín de versos rotos en la singladura de la carne, y un amor inmenso dividido entre parihuelas y trincheras; armas blancas en la sangre, la cabeza quebrada de un ángel y un arrozal donde los pájaros abrevan su voz; un barquito en una botella, desde donde se ve el mar.

No, no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja, soy tumulto y hambre sin verso. Palabra fénix. Un desnudo.
Vuelvo al silencio de las sábanas, sin brazos, a la blanda espesura del sueño, allí donde trasnochamos sin saber los motivos de la noche encaramada en los tejados, los argumentos del silencio.

Dejo un sinfín de sinónimos por indefinir y el horror de la belleza alumbrándose en las calles. El dolor es solidario con la vida, Amor. Nada es más bello que una sonrisa y una palabra sin ansias de retorno.

Ricard Monforte 24.12 HC

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CLAUSTRO

A azares y venenos encomiendo
la salvación de mi vida no eterna:
Alma desnuda y carne solitaria,
zarzales de cristal en las arterias.

Ni el hábito asumido del dolor
redime purgatorios y cegueras;
guardo en un especiero las cenizas
de tu olvido y hambrunas irredentas.

Llueve polvo de amianto bajo el humo,
en él, tu alma insubstanciada, pétrea,
se embebe de sabor a piel en ascuas.
Escogiste mi muerte como emblema.

Clausuro, tras de ti, mi claustro al duelo
y al placer, a la gloria y la miseria.
Me reconcilio al fin con mis abismos.
Alma y carne desnudas, así sea.

Ricard Monforte 0905